Normalmente no suelo recomendar películas...
¡Qué mentira más gorda! Siempre estoy recomendando, pero no lo hago a la ligera. No le digo a cualquiera "tienes que ver esto, te va a encantar". En el blog sí, de hecho tengo una etiqueta que ya no uso nunca y que se llama "Recomendación de la semana". Pero eso era antes, cuando era joven e inmadura. Ahora me lo curro. Y además, bastante.
Ahora hago un escáner detallado a mi receptor y tengo en cuenta muchos aspectos de su personalidad, sus gustos y aficiones, su manera de consumir cine... Hasta ahora, siempre he acertado.
Por eso, cuando me van a recomendar una película, quisiera que me tuvieran un poquito en cuenta, sólo un poquito... Y que no me digan por activa y por pasiva que tengo que ver El diario de Noa porque me va a encantar.
Pues no. El diario de Noa no me ha encantado. Está a años luz de que una película así pueda gustarme.
Y no. Un ciudadano ejemplar tampoco es un peliculón.
En serio, no sé qué les he hecho a algunas personas para que me insistan, casi me obliguen, a ver esas películas, pero además convencidos de que me van a encantar...
Mi venganza va a ser terrible...