14 diciembre, 2012

Conan el bárbaro (1982)

Película de mi infancia por excelencia. Todo en ella es memorable. Desde la banda sonora de Basil Poledouris, forjada a fuego en mi mente (y que además llevo en mi iPod), hasta el secreto del acero, o el rezo que hace Conan al dios Crom...

Crom, jamás te había rezado antes, no sirvo para ello. Nadie, ni siquiera tú recordarás si fuimos hombres buenos o malos. Por qué luchamos o por qué morimos. No, lo único que importa es que dos se enfrentan a muchos, eso es lo que importa. El valor te agrada Crom, concédeme pues una petición, concédeme la venganza. Y si no me escuchas, vete al infierno.
Si tienes ganas de más, no te pierdas el principio...

Pero de entre todos los momentos, elijo el funeral de Valeria. Porque esta secuencia me sirve para ilustrar lo que decía un poco más abajo, eso de que "dormido, llorabas" es una soberana estupidez.

Esta mañana le he dicho a mi madre:

¿Por qué lloras?
Él es Conan el Bárbaro. Él no llorará. Yo lloro por él.

Ella no ha contestado...

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