-Y ya que no te gusta ir a la escuela, ¿por qué no aprendes al menos un oficio que te sirva para ganar honradamente un pedazo de pan?
-¿Quieres que te lo diga?-contestó Pinocho, que empezaba ya a perder la paciencia-. Entre todos los oficios del mundo no hay más que uno que me guste.
-¿Y qué oficio es ese?
-El de comer, beber, dormir, divertirme y hacer desde la mañana a la noche vida de paseante en corte.
-Te advierto- replicó el grillo-parlante con su acostumbrada calma- que todos los que siguen ese oficio acaban casi siempre en el hospital o en la cárcel.
-¡Mira, grillucho de mal agüero, si se me acaba la paciencia, pobre de ti!
-¡Pinocho! ¡Pinocho! ¡Me das verdadera lástima!
-¿Por qué te doy lástima?
-Porque eres un muñeco, y, lo que es peor aún, porque tienes la cabeza de madera.
Al oír estas palabras saltó del suelo Pinocho muy enfurecido, y cogiendo un mazo de madera que había sobre el banco, se lo tiró al grillo-parlante.
Quizás no creía que iba a darle; pero, por desgracia, le dio en la misma cabeza, y el pobre grillo apenas si pudo decir cri, cri quedó aplastado en la pared.
La factoría Disney ha hecho mucho mal en mi cabeza. Evidentemente ahora estoy curada de espanto pero cuando era pequeña poco había donde elegir así que tenía todas las películas de Disney. Y cuando digo todas me refiero a TODAS. Y me sabía todas las canciones y cuando digo todas me refiero a TODAS. Bueno, la verdad es que aún me las sé, pero ya casi nunca las canto. Exceptuando Pinocho, que cada vez que veo la oportunidad de interpretar alguno de sus temas lo hago sin cortarme... Pinocho no era de mis películas preferidas, de hecho creo recordar que me parecía la más angustiosa. Lo pasaba mal cuando su amigo y él se convertían en asno. Todo un drama. Quizás le tengo especial cariño a esta película porque sin yo pedirlo, me regalaron el libro original. El que escribió Carlo Collodi a partir de 1881. El libro me lo habré leído como unas mil y pico veces y es muy diferente de la película. Pinocho es maltratado constantemente, le explotan, le roban, le cuelgan de un árbol, le detienen... Él miente constantemente, se deja engañar, incluso se carga al grillo... Otra de las cosas que me atraían del libro eran las ilustraciones de Roberto Inoccenti. Todo un lujo de ilustrador. Voy detrás de mi hermano pequeño para que se lo lea pero la verdad es que no es muy apasionado de la lectura...
Y la verdad es que no sé a que viene todo esto. Creo que hoy como está nublado me ha entrado la nostalgia tonta y las ganas de hojearlo de nuevo, aunque no lo tengo aquí... Muchas de las películas Disney están basadas en grandes novelas y me da un poco de rabia que conviertan en puritano todo lo que tocan. Porque al fin y al cabo uno de los principales errores es pensar que el público es tonto y muchas veces lo tratan como tal. Y sí vale, es muy bonito pensar que todas seremos princesas y nos pasaremos la vida comiendo perdices de lo felices que somos. Pero luego resulta que la realidad es otra y como la Bella Durmiente no espabile y se compre un despertador me parece que se va a pasar toda su vida en coma... Y es que cuanto más alto estás, más larga es la caída...





























